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El Cuco americano


Cuckoo between branches, originalmente cargada por Aztlek.

Como les he estado contando en estos días he estado tomando fotografías en el Humedal de Itzatá (conocido popularmente Humedal de Córdoba). Lo último que les relaté fue sobre la ternura de las tinguas en Tinguas cariñosas. Bueno, pues después de eso ya estaba cansado de tanto hacer fotografías, la mano ya me desfallecía, por ello dejé a las amorosas tinguas y emprendí el camino de regreso.

En esas llegué al claro que llaman la estación del Jazmín (o estación tres). Este es una gran espacio abierto que da al humedal, o ha lo que queda de él en esa parte. Lo digo por que ya no hay espejo de agua, la sedimentación, ayudada por algunas plantas ha secado esa parte y ya solo queda un hilo de agua y un gran barrizal.

Pero en él hay muchos árboles que no tienen hojas. Y en uno de ello estaba otro escenario y esta vez, no esperaba el actor pues ya estaba en su papel. Era otra ave que se veía gris, al principio creía que era el mismo pibí. Pero no, el tamaño, que puede ser muy engañoso si no se tienen en cuenta las distancias, era mayor. Y el pico aunque de los mismos colores, negro par arriba y amarillo por debajo, no era recto sino curvo.

Y como buena ave tenía muy buena vista y me observaba atentamente. Estaba viendo si debería huir o no.

Pues me costó mucho trabajo identificarla, al principio creí que era alguna especie de atrapamoscas, tal vez por que venía de ver el pibí y ya saben, cuando uno conoce un martillo todos los problemas le parecen clavos. Pero el pico era curvo, nada que ver.

Después me fijé en la cola. ¡Tenía el mismo patrón de rombos de los trogones! Te muestro una foto donde se alcanza a ver.

The Yellow-billed Cuckoo, originalmente cargada por Aztlek.

Si viste mi artículo La expedición de las aves, está el trogón coliblanco.

Y si, el patrón de la cola no es exactamente igual pero hay otros miembros de la familia que presentan un patrón de rombos en la cola como nuestra ave. Pero mira, tiene el mismo anillo amarillo alrededor del ojo.

No era un atrapamoscas ¡Pero tampoco era un trogón! Busqué en la guía y no hay ninguno que se la parezca.

Estaba perdido. Así que repace toda la Guía de Campo de las Aves de Colombia. Y ahí estaba.

Era un cuco o cucú. Si, el pajarito de los relojes de pared, el que hace se supone que hace.

— ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú! — Cada media hora.

Pero no, esta ave hacía algo como.

— Cracrr, cracrr, cracrrr, cracrr.

Ese es su llamado (en Xeno-canto lo puedes oír para que no te estés intentando imaginarte como suenan mis onomatopeyas: Cuclillo Piquigualdo · Coccyzus americanus). Seguramente, traducido, estaba diciendo algo cómo lo que ya hemos oído en otras ocasiones.

— ¡Uno humano, ¡un humano!, ¡un humano!

Sin embargo siguió posado en su rama. De vez en cuando cambiaba, pero perecía no importarle y no volvió a hacer el llamado. Seguro decidió que yo no era “peligroso”.

Debe confesar que la principio no me gustó, pues que creí que estaba viendo a la cara de un villano.

Resulta que el cuco europeo o cuco común, el que si canta cucó, cucú, tiene unos hábitos de cría que a nosotros los humanos nos parecen muy malos. Resulta que el cuco europeo ponen sus huevos en el nido de otra ave y cuando nace el pichón este expulsa a sus hermanastros del nido. ¡Los mata! Y se queda el solo siendo alimentado por su padres adoptivos que ni siquiera saben que es lo que está pasando.

Aquí en Bogotá hay otra ave que tiene las mismas costumbres, el Chamón. Que al parecer está acabando con nuestros queridos copetones. Y por ello muchos les tienen mala voluntad, pero esa es otra historia.

Pero volviendo a nuestro cuco, resultaba que el no era el supuesto villano de los cuentos. El cuco americano cuida a sus pollos, es más, se reparten la carga entre el macho y la hembra. Tanto él como ella incuban y alimentan. Otro ejemplo de amoroso cuidado, de ternura, como les contaba en Tinguas cariñosas. Pero no solo, eso son monógamos.

Pero bueno, esto ocurre en el sur de Canadá y hasta el norte de México. Pero acá viene a veranear, de vacaciones. Tal vez por eso estaba tan despreocupado, o despreocupada. No se que era por que casi no se diferencia el macho de la hembra.

Pero cual vacacionista en la playa cuando aparece un tiburón, la sesión de fotográfica terminó. Una paloma se posó bruscamente en una rama cercana el cuco voló asustado a un aŕbol al otro lado del humedal. Mi lente ya no alcanzaba.

No se asustó con el humano mucho más grande y si con la paloma que sólo era un poco más grande.

El cuco americano es una preocupación menor en cuanto a su extinción. Pero, como he dicho en muchos otros artículos sino cuidamos los humedades, si seguimos desecándolos o contaminándolos podríamos pasar fácilmente de preocupación menor a en peligro.

Mapa conceptual

Como en muchas prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de esta ave. de hecho es lo que hago antes de ponerme a escribir. Si no le puede ver bien, haz clic en él y de esa forma lo puedes ver más grande.

Mapa conceptual del Coccysus Americanus

Mapa conceptual del Coccysus Americanus

Referencias

El Pibí boreal


Olive-sided Flycatcher I, originalmente cargada por Aztlek.

El martes pasado estuve en el Humedal de Itzatá, también conocido como el Humedal de Córdoba. Claro haciendo fotografía de aves, que hace rato no hacía. Y al principio estaba un poco aburrido pues no había podido hacer ninguna fotografía. No veía ningún ave y sin embargo a mi alrededor podía escucharlas muy cerca y gran número. Era como si estuvieran diciendo.

— Haja jaja. !No puedes vernos¡, !no puedes vernos¡, !nosotros si te vemos y tu no! — perecía que cantaban en un tono muy burlón.

De vez en cuando pasaban raudamente volando casi al frente mio y se perdían en el follaje.

— Ja ja ja — cantaban todavía mas duro y en tomo más burlón.

Ya creía que me iba a tocar regresar sin ninguna foto, o peor, sin conocer una nueva ave.

Cuando llegué a un claro en el bosque del humedal. Este humedal tiene un bosque alrededor del agua que es relativamente tupido y tiene pocos claros, por lo que hacer fotografía en él es complejo. Pero les decía que llegué a un claro y apenas entré noté mucha actividad en el dosel. Unos pajaritos que se verían grises volaban de un lado al otro con fuertes reclamos. Me habían visto.

— ¡Humano, humano! ¡Cuidado! — repetían incesantemente.

Y a la mayoría dejé de verlos  rápidamente. Sin embargo, uno lanzaba su llamado desde una rama seca muy alto y voló rápidamente. Al principio me pareció un copetón. Como buen bogotano y citadino todas las aves se me parecen a las pocas que conozco. Y es que en el sitio donde antes vivía había muchos copetones y anidaban en los árboles del frente de mi casa. Y cantaban todas la mañanas y me despertaban en la mañana después de una noche de insomnio. Y de alguna forma, les tomé cariño.

El color parecía más bien un gris que se camuflaba muy bien. Volvió a la misma rama y rápidamente dirigí el teleobjetivo a él. Y no, no era un copetón. Un pájaro que no conocía. Un Pibí boreal.

Esta es un pájaro que migra desde norteamérica. Tan sólo dieciocho centímetros de pájaro y es capaz de volar desde los bosques de coníferas de Canada y EE. UU. para venir a veranear. Se reproduce en esos bosques y aquí viene de vacaciones.

Realmente es gris, dicen los expertos,  un gris oliva en los lados, la cabeza y las partes superiores. En el pecho pareciera tener un chaleco. Y lo que no dicen los expertos es que el copete es de un gris más oscuro. Ese fue el causante de que lo confundiera con un copetón.

En la primera foto de este artículo se puede ver bien el copete, y los colores pero, en ninguna se puede ver el famoso chaleco. Y es que con las posición del sol en ese momento el pecho se le veía de un blanco refulgente, lo que también llama mucho la atención.

Olive-sided Flycatcher II, originalmente cargada por Aztlek.

El Pibí es un atrapamoscas, se para en una rama seca esperando a su presa, acechándola y apenas se acerca el Pibí vuela rápidamente y ya no hay más insecto. Lo hace tan rápido que al principio yo no comprendía que era lo que estaba haciendo. Creí que era una técnica para engañarme y no dejarse hacer fotos. Pero no, realmente a el no importaba mi presencia.

Y eso que este tipo de Pibí son muy territoriales, defienden a capa y espada su espacio, o mejor con pico y garras.

Según la Guía de Campo de las Aves de Colombia de la Fundación ProAves, esta es un ave que es poco común de ver en Colombia, lo cual me pone muy contento de haberla conocido

Pero hay malas noticias. Se considera que el Pibí boreal está casi amenazado, inclusive en la Guía de campo de las aves dice que es vulnerable, un nivel más. Pero sea de uno o de otro nivel, lo cierto es que esto pasa por destrucción del su hábitat. Pero lo triste es que es el hábitat a donde migra, no en América del norte, sino aquí en el sur. Seguimos con nuestra afición de destruir ecosistemas y acabar con especies.

Mapa conceptual

A modo de resumen del Pibí boreal te dejo el siguiente mapa conceptual.

Mapa conceptual del "Contopus cooperi"

Mapa conceptual del “Contopus cooperi”

Referencias

Jilguero aliblanco




Lesser Goldfinch, originalmente cargada por Aztlek.

Esta hermosa ave es un jilguero aliblanco, posó un buen rato mientras cantaba y además de lo bonita que es, cantaba muy bien, es un jilguero. No se mucho de aves, pero me parece que está un poco gordita, lo que quiere decir que el ecosistema en el que vive le es muy propicio. Y al parecer el Humedal de La Florida tiene unas condiciones muy particulares que hace que sea el hogar de muchas aves como veíamos con la Tingua Bogtotana. Por ello es muy importante que este humedal no desaparezca. Y hay que recordar que está amenazado por desarrollos inmobiliarios y por vías proyectadas que impactarían el humedal.

Esta fotografía la hice, otra vez, con mi Rokinon 500mm f/6.3, ésta en el humedal de la florida, en donde he hecho las últimas fotos que he publicado en este blog. Para ser un catadrióptico la foto salió aceptable y ya varias han salido con alguna calidad. Particularmente el Humedal de la Florida tiene muy buena luz por las mañanas, precisamente iluminando esta cañas que hacen que las fotografías se vean muy bien. No podría decir, todavía, cuales son las condiciones en las que estas fotos salen bien. Lo que si puede contarles es que el enfoque y la trepidación son problemas que se amplifican el los teleobjetivos. El enfoque, pues, es manual y eso unido a una profundidad de campo reducida los hacen difíciles de manejar. Pero esto puede ser reducido con mucha práctica. La trepidación se puede reducir con el suso de trípode o con monopode, como en mi caso.

Los dos gavilanes




Looking into the distance, originalmente cargada por Aztlek.

Este gavilán caminero lo oí antes de verlo, hacía mucho ruido y lo reconocí por que no era la primera vez que me encuentro con él: La primera vez, en el Jardín Botánico de Bogotá; el estaba muy tranquilo sobre un árbol, ¡y muy cerca mio!, pero no tenía un teleobjetivo como para que saliera bien. La segunda vez, lo encontré en la Fotoexpedición de las Lagunas, donde volaba con otro gavilán y también hacía mucho ruido, creo que estaban en celo, esa vez si tenía el 500 mm catadióptrico, pero es difícil enfocar con un ave haciendo maromas amorosas, y menos estrenando teleobjetivo, por lo que también fueron muy malas fotos.

Pero esta vez, yo ya tenía más experiencia con el catadióptrico y él estaba tranquilo en su percha. Pero tranquilo es un decir, vocalizaba mucho. Al tomarle las fotos comencé a ver que estaba un poco incómodo.



The broad-winged uncomfortable, originalmente cargada por Aztlek.

Y seguía haciendo ruido. Yo creí al principio que era nuestra presencia, dos fotógrafos y un ornitólogo que se acercaban lentamente a él. Y en un momento levantó la cresta de la incomodidad.



The broad-winged rises crest, originalmente cargada por Aztlek.

Y sin embargo no se iba. Y me di cuenta de que miraba insistentemente a un lado mientras hacía ruido.

Era un gavilán de otra especie.



Juvenile Broad-winged Hawk, originalmente cargada por Aztlek.

Un juvenil de Gavilán aliancho. Pero a pesar de que estuve mucho tiempo tomándoles fotos, más de media hora, ninguno hizo nada. El Gavilán caminero hacía mucho ruido y el juvenil de aliancho, silencioso.

Uno esperaría una dramática confrontación, en donde el adulto defendiera el territorio del juvenil, y ganara por su experiencia. Pero no siempre los animales se comportan como en los documentales de naturaleza.

¡La Tingua Bogotana en peligro de extinción!


Tingua Bogotana between the reeds, originalmente cargada por Aztlek.

Esta tímida ave entre los juncos es la Tingua Bogotana y está en peligro de extinción, pero más adelante les contaré sobre ello. Siempre que se siente en peligro busca refugio entre los juncales. Por ello es muy difícil de ver. Pero no vive permanentemente entre los juncales, para alimentarse prefiere fangales o vegetación baja flotante.

Bogota rail feeding, originalmente cargada por Aztlek.

Se alimenta de invertebrados acuáticos, larvas de insectos, gusanos y lombrices. Y las lombrices tienen un significado especial para estas aves. En época de apareamiento el macho le da a la hembra una ofrenda de amor, una lombriz. La atiende amorosamente con regalos y ella se deja consentir. Y si el galanteo funciona, arman su nido en los mismos juncales en los que se oculta.

Pero a la menor señal de peligro corre a ocultarse otra vez. Y eso es lo que pasó: Estábamos varios observadores de aves en una caceta especial que hay en el lago del parque la Florida, y dos muchachas se bajaron para fotografiarla. La tingua temiendo por su seguridad se escondió entre las cañas. Sin embargo las miraba suspicazmente desde su refugio.

Bogota rail looking suspiciously, originalmente cargada por Aztlek.

Después, como las muchachas no se retiraban su mirada cambió y parecía de mal genio.

Bogota rail upset, originalmente cargada por Aztlek.

Finalmente las dos muchachas se aburrieron y volvieron a la caseta, y a los pocos minutos la tingua volvió a salir para alimentarse. Seguramente tenía hambre. Y los demás observadores pudimos disfrutar de ella.

¿Pero como un ave que es tan cuidadosa con su seguridad está en peligro de extinción? Muy sencillo, estamos destruyendo su hábitat, los humedales. Ya he escrito en otras ocasiones en como tenemos la afición nacional de desecar los humedales en ¡Se roban la laguna de Cucunubá! y en ¡Tingua pico verde en peligro!. Estamos drenando, contaminando, sedimentando o todo junto, nuestros humedales y lagunas, y además de que nos vamos a quedar sin agua, o al contrario sufrir con muchas inundaciones, estamos acabando con aves tan hermosas como la Tingua bogotana que sólo la hay en los humedales de Bogotá y en ninguna otra parte del mundo.

Adicionalmente para esta articulo he preparado un mapa conceptual de las características principales de la Tingua bogotana (Rallus semiplumbeos), y una lista de referencias (que está al final). Espero les sea de utilidad.

Mapa conceptual de la Tingua Bogotana (Rallus semiplumbeus)

Mapa conceptual de la Tingua Bogotana (Rallus semiplumbeus)

Referencias

[1] Renjifo, L. M., A. M. Franco-Maya, J. D. Amaya-Espinel, G. H. Kattan y B. López-Lanús (eds.). 2002. Libro rojo de aves de Colombia. Serie libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia . Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá, Colombia.
[2] OpEPA. Tingua bogotana, rascón bogotano – Rallus semiplumbeus
[3] Daniel Bernal. Tingua Bogotana en el humedal Tibabuyes o Juan Amarillo. http://humedalesbogota.com.
[4] Miles McMullan; Alonso Quevedo; Thomas Donegan. Guía de Campo de las Aves de Colombia. Fundación ProAves. 2010.
[5] Wikipedia. Rallus semiplumbeus.

Belleza incomprendida




Beauty misunderstood, originalmente cargada por Aztlek.

Esta tímida y tierna ave es un gallinazo negro. Si, si lo es, aunque no lo crea. Lo que pasa es que tenemos mucho mitos alrededor de esta ave, la vemos como fea y repulsiva, cuando realmente no nos hemos acercado a verla. Y de cerca, ¡es muy tierna!

Si todavía no está convencido recuerde la fotografía que ya publiqué en este blog.

Un vuelo majestuoso, pausado, simplemente adueñado del aire, de tal forma que hasta los parapentistas los envidian.

Espiguero pizarra



Slate-colored Seedeater, originalmente cargada por Aztlek.

Este simpático pajarito estaba parado en unas cañas en el Humedal de la Florida, es un macho. Resultó ser el Espiguero pizarra (Sporophila schistacea), que según la Guía de Campo de la Aves de Colombia es poco común y enigmático. No es la primera vez que publico una foto de una ave que se supone es difícil de ver como la Tingua Pico Verde, creo que aveces es sólo dedicarle el tiempo, tener paciencia y de pronto suerte (como en este caso) para que ellos aparezcan.

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