Foto expedición Bahía Solano, avistamiento de ballenas: Ballena yubarta




Humpback whale (Megaptera novaeangliae), originalmente cargada por Aztlek.

¿Ballenas? ¡Quiero verlas! Tomé mi cámara, algo de ropa, lo puse todo en dos morrales y me fui para Bahía Solano. Terminé en una población que queda cerca, “El Valle”. Un pueblito a la orilla del mar y a la desembocadura del “Río Valle”, de donde toma su nombre. Y para seguir repitiendo nombre, me quedé en el “Hotel el Valle”. Si, muchos de los establecimientos comerciales tienen el mismo nombre del pueblo con esto se puede saber que éste no es muy grande. Pero mejor. Pues ésta era un pequeño pueblo de casas de madera y en donde todo el mundo saluda. “Buenas Tardes” y sonríen. Así es la amabilidad de éstas personas.

Y de la misma forma era la dueña del hotel, Jeannet, excelente anfitriona y excelente cocinera. Preparó de una y mil formas el pescado y yo comía y comía todos los días, acompañado de patacón y arroz con coco, e increíblemente no engordé, más bien al contrario, no se, si por la actividad incesante que tuve los ochos días que estuve en ésta expedición.

Pero sigamos hablando del hotel. Es de madera y tiene sólo dos pisos: En el primero está el comedor, la cocina y una pequeño establecimiento de venta de celulares. En el segundo están las habitaciones, algunas tienen baño independiente pero otras lo comparten. En este segundo piso, al frente, hay una sala donde uno puede sentarse a ver televisión o a ver las artesanías que los distintos artesanos llevan al hotel cuando se enteran que hay turistas. Les recomiendo comprar directamente, pues en las tiendas el margen de ganancia de los artesanos no es mucho. En la parte de atrás, después de pasar la unidad de baños compartidos, hay otro espacio, un estar, donde hay hamaca, mesa y un pequeño gimnasio consistente en una bicicleta estática con accesorios. Éste es el lugar más fresco del hotel por que tiene vista a río y al mar, es el mejor sitio para estar un tiempo simplemente contemplando. Y desde este sitio fue donde contemplé mi primer amanecer en “El Valle”, un sol rojo y anaranjado que toca el mar y el río contagiándoles de sus colores.

La fotografía que inicia este escrito es de una ballena Yubarta, o Jorobada, una Megaptera novaeangliae. La seleccioné por que representa el ritmo trepidante que viví toda esa semana, en el que a la vuelta de cada curva del río, detrás de cada ola y manglar descubría cosas nuevas. Selva, playa, río y mar, todo en el mismo espacio y tiempo, conviviendo y creando un ecosistema único y de los más biodiversos del planeta, el Chocó.

Pero no me adelantaré, les iré contando poco a poco, casi fotografía a fotografía, lo que viví en esta nueva aventura.

Actualización: La entradas donde sigo contando sobre esta aventura son:

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