Playero aliblanco (Tringa semipalmata)




Willet (Tringa semipalmata), originalmente cargada por Aztlek.

Playero aliblanco y Zarapito trinador (Tringa semipalmata, Numenius phaeopus)


Después del chorlo se presentaron estos dos personajes. Parecían pareja, más bien, novios, andaban de un lado para otro por la playa, juntos. Llegué a creer que eran de la misma especie, pero son muy distintos. De hecho y según la “Guía de Campo de Las Aves de Colombia”, son de dos especies distintas. Tal vez alguien que si sepa de aves le parezca normal, pero para mi es algo totalmente nuevo.

La naturaleza es más compleja y diversa de lo que uno cree.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

Chorlitejo Semipalmado (Charadrius semipalmatus)


Este chorlo igual que con el playero diminuto que estaba en la playa tampoco me prestaba mucha atención. Eso me gusta, quiere decir que la fauna en esta región no ha estado tan asediada por el hombre y ojalá continuara así. Pero la región es tan pobre que necesita el turismo. ¿La naturaleza o la humanidad? Debería ser la naturaleza pues la humanidad hace parte de ella.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

Segundo avistamiento de ballenas


Ya estábamos instalados en Bahía Solano, habíamos salido de “El Valle” y lo extrañábamos, la calidez y el trato casi como de mamá de Jeannet, la dueña del hotel “El Valle”. Pero bueno. Nos encaminamos hacia el puerto de Bahía Solano donde abordamos las lanchas. Éstas eran mucho más cómodas, tenían inclusive un piso de madera aislando a los pasajeros del agua de sentina. También la conducción era mucho mejor, el lanchero estaba acostumbrado a tratar con turistas por lo que la travesía no fue como domar un potro salvaje.

Partimos. Recorrimos la bahía, que parece un lago de lo tranquilo de sus aguas y salimos a mar abierto. Si, se notaba la diferencia. Y comenzamos a esperar. Nada. Como ya teníamos experiencia, unos verdaderos veteranos en la observación de ballenas … Exagero. Pero si nos armamos de paciencia, por que ya sabíamos como era. Vimos un tronco flotando y nos acercamos a él. En el camino la primera ave, un piquero volando.



Piquero pardo volando (Sula leucogaster), originalmente cargada por Aztlek.

Al rato se posó aparatosamente en el tronco.

Y digo aparatosamente, por que daba la impresión de estar cansado y al mismo tiempo el tronco no era muy estable por lo que se movía y el trataba de mantener el equilibrio. Sin embargo nunca perdió la dignidad. Las aves son hermosas hasta en esas circunstancias tan incómodas.

Después se alejo graciosamente volando.



Piquero pardo volando (Sula leucogaster), originalmente cargada por Aztlek.

Después de eso no pasaba nada, Esperamos y esperamos, esta vez con mayor paciencia que la anterior. Mirábamos ya sabiendo que buscar. Cuarenta y cinco minutos y

— ¡Miren! un chorro, hay están las ballenas — esta vez la voz era más calmada, de alguien que ha vivido la experiencia, pero que no puede dejar de emocionarse.

El lanchero aceleró para acercarnos, pero con la delicadeza para no estrellarnos desesperadamente contra las olas.

Nos acercamos. Y ya se estaban sumergiendo. Había que esperar más.

Mientras pasó volando un piquero juvenil. Y en esas condiciones tan incómodas de un bote probé a hacer una fotografía en pleno vuelo.

Al parecer ya estoy aprendiendo a tomar fotos de aves en vuelo.

Pero no tuvimos que esperar mucho tiempo para que volvieran a emerger.

[_DSC1591.jpg] Aleta dorsal de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae). Dorsal fin of a humpback whale (Megaptera novaeangliae).

También pude tomar una fotografía de la aleta dorsal y al fondo la vegetación de la costa.

[_DSC1613.jpg] Aleta dorsal de una ballena jorobada II (Megaptera novaeangliae). Dorsal fin of a humpback whale II (Megaptera novaeangliae).

Nos acercamos mucho, más que la vez pasada. Creo que estábamos a unos escasos seis metros de la ballena más cercana.

[_DSC1619.jpg] Aleta dorsal de una ballena jorobada III (Megaptera novaeangliae). Dorsal fin of a humpback whale III (Megaptera novaeangliae).

Y más cerca aún.

Emocionante.

El ruido que hacen al salir o entrar al agua sólo lo pueden hacer ellas. Y ese nadar pausado, poderoso y majestuoso sólo ellas lo pueden hacer. Por lo que creo que no hay más que decir.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

El vuelo del Gallinazo negro (Coragyps atratus)


Si, al principio me parecían muy feos, siempre cerca de la basura. Pero un día tomé un curso de piloto de parapente. El parapente es planear, se aprovechan las corrientes de aire para poder ascender, pero no se puede subir por medios propios, no tiene motor. ¿Y quién es el experto en este tipo de vuelo? pues los buitres como nuestro Gallinazo negro. Si uno se olvida de lo que comen y los observa volando, son los dueños del aire, aprovechan las corrientes cálidas para ascender y lo hacen con el mínimo gasto de energía, elegantemente.

Una vez estábamos un grupo de parapentistas intentando volar, pero las condiciones en las que se puede hacer son muy limitadas, el aire tiene que tener muy poca turbulencia, no haber nubes y otras. La cuestión es que las condiciones estaban muy peligrosas ese día, no se podía volar. Y al frente nuestro, un Gallinazo negro volaba sin ningún esfuerzo, sin mover las alas, sólo planeando remontaba las corrientes de aire de la montaña.

— Mírenlo, se nos está burlando el muy hijode… — decían los otros parapentistas envidiosos.

Yo no pude sino ponerme a admirarlo; su facilidad, su elegancia. Desde entonces siempre que los veo he intentado tomar una fotos de uno de ellos volando y a pesar de que se mueven despacio es muy difícil. Hasta ese día en el mirador de Bahía Solano en donde uno pasó rápidamente y yo tenía el teleobjetivo montado. Disparé una ráfaga, y después de tantos ensayos poder lograr esta foto.

Y este es mi homenaje a estos grande voladores.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

Primer avistamiento de Ballenas


Temprano, cámaras listas, sin lluvia. Ahora si pudimos salir a hacer el avistamiento de ballenas. En el río montamos las lanchas, que llaman voladoras y por la boca del río, la bocana, salimos a mar abierto.



En mar abierto, en la lancha., originalmente cargada por Aztlek.

Todos íbamos pendientes, frases sueltas surgían de vez en cuando, pero la atención estaba en el horizonte. Pasaban los segundos, después minutos y nada. Mirábamos y mirábamos. Cuando de pronto.

— ¡Miren! un chorro, hay están las ballenas! — dijo con voz rota y emocionado uno de los compañeros.

Inmediatamente el piloto de la lancha aceleró y comenzamos a volar entre las olas. Mientras los pasajeros recibíamos una paliza de de golpes de lancha. Pero no nos importó.

Cuando nos acercamos al sitio donde los habíamos visto ya se habían sumergido. El lanchero dijo.

— Vallamos más adelante, ellas salen después.

Otra vez comenzamos a mirar intensamente, si hubiéramos aumentado un poquito la intensidad de la mirada habríamos hecho hervir el mar. Veinte minutos. Nada. No nos atrevíamos a mantener conversaciones largas, sólo frases sueltas y afirmaciones rápidas, por que estábamos concentrados. Y en un momento surgieron un poco más cerca.



Jorobas a los lejos, originalmente cargada por Aztlek.

Nos acercamos una vez más. Y ellas, por suerte, no se habían hundido.

Allí estaban.



Joroba de una ballena jorobada, originalmente cargada por Aztlek.

Eran varias, como tres, una de ellas más pequeña, un ballenato. Pero no sólo vimos jorobas.



Cola de ballena jorobada, originalmente cargada por Aztlek.

Sólo una palabra, majestuosas. Son grandes y van lento como si fueran las dueñas del mar, y tal vez deberían serlo y no nosotros, esos advenedizos humanos, que no sabemos cuidar lo que nos rodea. Casi las extinguimos, hasta que fue declarada la veda. Y todavía no se han recuperado. Y sin embargo, hay todavía algunos países que las siguen cazando. Ignorando que nuestra supervivencia depende de su supervivencia.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

La historia del cangrejo


Estaba recorriendo la “Playa de la Cuevita”, cuando en sus arenas fui testigo de un drama.

Estaba tranquilamente un cangrejo en la entrada de su casa, su hoyo,



Un cangrejo sale de su casa,, originalmente cargada por Aztlek.

cuando decidió salir a patrullar su territorio.

— Debo mantener mi territorio limpio y sin que ninguno de esos molestos vecinos se meta en él — dijo seriamente el cangrejo.



El cangrejo patrulla su territorio, originalmente cargada por Aztlek.

Cuando, ve algo en los límites de su territorio.

— Humm, hay que investigar a ver que es — dijo preocupadamente.



Cuando ve algo, originalmente cargada por Aztlek.

— Es uno de los vecinos que quiere meterse en mi territorio — dijo indignado el cangrejo.



Otro cangrejo, originalmente cargada por Aztlek.

— ¡No te metas en mi territorio! — dijo rabiando al otro cangrejo.

A lo que el otro respondió.

— ¡Este es mi territorio, fuera del el!



Los cangrejos se retan, originalmente cargada por Aztlek.

Y como ninguno cedía sólo quedó una acción posible, lucha de cangrejos.



Comienza una violenta lucha, originalmente cargada por Aztlek.

La lucha se prolongó por mucho tiempo, unos segundos, pero es que para los cangrejos que viven la vida rápido eso es mucho tiempo. Lo cierto es que cada uno atacó con sus pinzas, mientras el otro retrocedía y buscando el punto débil arremetía a su vez. En un momento sus pinzas se entrelazaron quedando en un abrazo mortal, pero el cangrejo aprovecho esto y …

Finalmente, el cangrejo sale vencedor. No me pregunten cuál, para mi todos los cangrejos son iguales, pero alguno venció y el otro simplemente se fue con su orgullo herido, no más.



De la que el cangrejo sale vencedor, originalmente cargada por Aztlek.

Por que en el reino animal los enfrentamientos a muerte son raros y las disputas simplemente se resuelven con algunas pequeñas luchas. Tal vez deberíamos aprender de ellos.

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