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Tinguas cariñosas


Gallinule loving, originalmente cargada por Aztlek.

Como les contaba en el artículo El Pibí boreal el martes estuve haciendo fotografía de aves en el Humedal de Itzatá (conocido como Humedal de Córdoba). Les decía como estuve un rato largo con un fotogénico pibí. Después de eso seguí caminado. Yo ya estaba mucho más contento, pero pensando que de pronto no salían muchas fotos enfocadas pues el lente que tengo no es de la calidad óptima. Pero volviendo al tema, los cantos de las aves ya no me parecía tan enfáticos como antes.

— ¡Un humano un humano! — parecían decir con sus llamados insistentes las tinguas.

— No se preocupen, es inofensivo — parecía decir el pibí  —  lo conozco, se pone una cosa negra sobre la cara apuntando en mi dirección y hace ruido curioso, pero no es peligroso. Yo seguí haciendo mis cosas sin prestarle la menor atención.

Sin embargo.

— ¡UN HUMANO, UN HUMANO! — seguían llamando apremiantemente las tinguas.

Y muchas corrieron a esconderse entre la vegetación. Yo las oía y al principio no sabía a que se debía el alboroto.

En Bogotá llamamos tingua a muchas aves acuáticas, que en otros lados llaman polla de agua, gallareta, gallineta, rascón o focha. A esta gran grupo pertencen muchas especies. Algunas se reconocen por el color de sus picos, por lo que las llamamos tingua pico amarillo, tingua pico verde, tingua pico rojo, tingua bogotana (de la que ya hice un artículo), tingua azul (estas dos últimas no se les nombra por el pico) y otras.

Y volviendo al alboroto, yo seguí caminado por que quería llegar a un lugar de observación en donde es visto muchas aves, por ejemplo, fue ahí donde fotografíe al pato medialuna. Es un lugar al final del sendero que tiene dos desviaciones. La de la derecha, que queda uno casi totalmente al descubierto (sin embargo fue ahí donde fotografía al pato medialuna) y el de la izquierda, que queda medianamente escondido uno entre los sauces.

Pero antes de llegar me encontraría con un obstáculo. En visitas anteriores al humedal esta estaba muy seco, por lo que no había tenido problema en el sendero. Pero en esta ocasión estaba bastante lleno de agua.

Así que, estaba caminando por el sendero, cuando me encontré un canal artificial que lo atravesaba, justo en la dirección en la que seguía para el sitio de observación. Al principio dudé, pues no recordaba el canal, por lo que caminé por los alrededores. Pero no, era por ahí.

Me devolví y vi que a ambos lados del canal había barro muy resbaloso y yo no tenía ninguna intensión de mojarme. En otra ocasión me había resbalado, metido el píe el el agua del humedal y cogí una infección.

— ¿Qué hago? — me decía mientras me apoyaba en el monopíe de la cámara.

Entonces caí, en la cuenta, no en el canal.

— ¡Puedo usar el monopíe!

Lo tomé como un bastón y tanteé el canal, no era profundo. Y apoyándome en él pasé saltando, como una garrocha.

Cerca del agua tomé a la derecha. Ya en la orilla vi dos tinguas pico amarillo, pero estaban muy lejos, y pues, no son muy llamativas. Pero hacía la izquierda habían dos pico rojo. Así que me devolví y tomé la izquierda. Salí al frente de una de las dos tinguas.

Estaba en la orilla opuesta, al frente, casi entre la vegetación y se dedicaba a arreglarse el plumaje. Todas las aves lo hacen pues es una cuestión de supervivencia. Esta era muy hermosa, con la luz que había, el pico y el escudo de la frente se veían de un rojo intenso,  resaltado por su  plumaje negro.

Y se arreglaba, y se arreglaba, cual reina de belleza en su primer concurso. Y seguía arreglándose.

— Esta pluma es necesario ponerla en su sitio — parecía que estuviera pensando.

Y yo le hacía foto tras foto. En un momento.

— No alcanzo a las plumas de mi cuello — pensó preocupada.

He insistía y en un momento se le acercó la otra tingua, que creo que era la pareja, por que ellas defienden mucho el territorio que pertenece a su familia.

Y fue en ese momento en que asistí a un evento de absoluta ternura. Las dos tinguas comenzaron a arreglarse mutuamente el plumaje. He visto este comportamiento en los pingüinos, cosa que también tengo documentada en Pinguinos cariñosos y varias veces, Pingüinos cariñosos II, III, IV, V, VI y VII. Una mujer que amo mucho me dijo una vez que,: la ternura es cuidarse los unos a los otros y eso es precisamente lo que hacían las dos tinguas . De las muchas fotos que hice seleccioné la que encabeza este artículo por que las dos tinguas parecen o apunto de darse un beso o de hacerse dado uno (pero están acicaladonse mutuamente).

Y de la misma forma que los pingüinos, estas tinguas crían a sus hijos entre los dos y son monógamas. Pero no solamente ellos crían, sino que sus hijos grandes, los hermanos, también ayudan en la alimentación y protección de los pollos. Como para tener más ternura condensada. Y entre toda la familia les dan hojas, semillas, raíces, caracoles, insectos y gusanos (que es lo que también comen todos).

Son tan bonitas que no es la primera vez que publico algo de ellas: Dos tinguas pico rojo (donde también tenemos a una pareja) y Tingua pico rojo (un retrato de la paz de una tingua en el agua).

Estas aves se encuentran en todo el continente desde americano desde el norte hasta Argentina y Chile. En Colombia tenemos una especial la andina. No está en peligro, solo es una preocupación menor, tal vez por lo que come de todo y parece adaptarse muy bien. Pero, no debemos confiarnos, si seguimos desecando los humedales y acabando otros ecosistemas puede ser que esta amorosa ave pueda comenzar a estar en peligro.

Mapa conceptual

También prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de esta ave. Si no le puede ver bien, haz clic en él y de esa forma lo puedes ver más grande.

Mapa conceptual de la Gallinula Galeata

Mapa conceptual de la Gallinula Galeata

Referencias

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