La fuerza del coraje




Águila Mora, originalmente cargada por Aztlek.

Me encantan las rapaces. Particularmente los halcones. Ésta enorme águila fue atacada por un diminuto halcón que protegía su nido, y la sacó corriendo.

Glaciar Perito Moreno


Enorme, colosal, tanto que ni con gran angular pude abarcar toda su extensión. Sin embargo tomé una fotografía con el ángulo más amplio que podía y recorté para que pareciera una panorámica. Y como a mi siempre me han gustado los formatos alargados (influencia de Animé).

Pero volviendo al tema, en el momento en que estaba distraído se produjo un desprendimiento, solamente puede tomar los últimos segundos y me falló el autofoco, así que quedó totalmente desenfocada.

El desprendimiento produjo una ola como de dos metros que hizo tambalearse a los catamaranes. Excitante.

Tomé varias fotos muy parecidas a las de glaciar Spegazzini que no quedaron mal, pero eran una repetición. Por ello seleccione ésta que expresa la inmensidad de la cara del Perito.

Dulce hielo azul




Sweet blue ice / Dulce hielo azul, originalmente cargada por Aztlek.

– Me da ganas de comérmelo – dije con los ojos abiertos y luminosos.

Fue lo que dije cuando por primera vez vi un témpano grande. Y es que ese azul combinado con los cristales de hielo en la superficie que parecen azúcar y las caprichosas texturas dan la impresión de un inmenso dulce de color.

Montaña Nevada en “Lago Argentino”


Ha, las montañas, siempre me han gustado y más si tienen nieve en ellas (se nota por las fotos en este blog). Pues bien en la Patagonia estaba casi en éxtasis. Hay muchas montañas nevadas. Cada una diferente a la otra, yo diría con personalidades distintas.

Exploración en la Patagonia


Cuando vi ésta fotografía supe que era lo que debería encabezar mi expedición a la Patagonia. ¿Por qué? Por que expresa esas sensaciones de aventura, descubrimiento y ritmo trepidante que viví durante todo el viaje.

Ésta foto fue tomada en el Lago Argentino en el Parque Nacional los Glaciares en el Brazo Spagazzini. Es una de los catamaranes que hace viajes a los glaciares que se pueden ver desde el lago.

Estos catamaranes navegan por estrechos canales en los cuales hay numerosos témpanos, peligrosos de por si. También se acercan a las grandes paredes que son los frentes de los glaciares. En éstos hay peligrosos desprendimientos que pueden ocurrir en cualquier momento.

Es toda una aventura.

Me voy para el fin del mundo


Si, lo que dicen los rumores es cierto, me voy para la Patagonia, el fin del mundo, el cu…. Bueno.

Me tiene muy ilusionado el viaje, vamos a hacer muchas cosas que me llaman la atención: Conocer un glaciar. Conocer los pingüinos. Caminar sobre un glaciar. Conocer los pingüinos. Visitar las Torres del Paine. Viajar en un crucero de expedición. Conocer los pingüinos. Pasar por el punto más austral, el Cabo de Hornos. Conocer los pingüinos. Visitar las dos ciudades que se disputan el título de ser la que está más al sur: Ushuaia y Puerto Williams. Conocer los pingüinos.

¿Pingüinos? Si, pingüinos, los magallánicos. Pequeños, pero al fin y al cabo pingüinos. Y es que para un geek como yo, que regala a su novia pingüinos de peluche, es obligatorio conocerlos. Es más, es necesario hacerles algunas fotos. Que diría la comunidad de Software Libre.

– ¿Fue a la Patagonia y no le hizo fotos a los pingüinos? imperdonable – me dirían con el ceño fruncido, los brazos doblados sobre el pecho y con expresión de es el colmo.

Por eso, una de las misiones es hacer fotos de pingüinos. Fue muy frustrante conocer a los flamencos rosados y no poderle hacer ni una foto buena:

– Esos dos pixels rozados que se ven al fondo son un flamenco – digo mientras muestro una fotografía de una laguna gris y monótona.

Por ello gasté mis ahorros, los que no tenía, en dos nuevos objetivos para la cámara.

Pero no sólo de pingüinos vive un geek en vacaciones, también voy a conocer los glaciares. Esas gigantescas masas de hielo, con colores que van desde el blanco puro hasta el azul profundo. No sólo verlos, sino caminar sobre uno de ellos. Con crampones y ropa térmica, cual expedicionario austral. Claro, tan sólo unas horas.

También las Torres del Paine, que por las fotos que he visto son unos gigantescos picos rocosos, muy, pero muy, fotogénicos.

Y el Crucero Australis, que  no es uno de esos aburridos de lujo, sino un Crucero de expedición. Y al parecer es cierto, porque National Geographic les dedicó un programa, yo no lo he visto, pero eso dice la publicidad.

En el crucero se hacen varias expediciones a tierra firme en donde se conocen distintos sitios y en particular la fauna que habita en ellos: leones marinos, cormoranes, albatros y adivinen, pingüinos.

Espero que un pingüino no me pique, como le pasó a Linux Torvalds (creador del Linux). Los de la comunidad se reirían por años, pero tal vez ganaría algunos puntos.

Finalmente el crucero arriba a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Pero antes pasamos por Puerto Williams, la otra ciudad más al sur, por si hay alguna discusión.

En Ushuaia está el Parque Tierra del Fuego , un faro, que no es el del fin del mundo, varios atractivos, entre ellos ¡visita a la pingüinera!

Finalmente nuestro viaje termina en Buenos Aires, una de esas ciudades que hay que conocer. Claro al inicio del viaje pasamos por Santiago de Chile.

Espero traer unas fotos aceptables de ésta aventura para compartirlas con ustedes.

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