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Orinoco 11, Raudal de Atures


Por si te perdiste el anterior capítulo de Foto expedición Orinoco puedes leerlo en Orinoco 10, caño Dagua, Casuarito y hacia el raudal.

Y por fin llegamos al Raudal de Atures bajo un inclemente sol y ahí desembarcamos pues hasta ese punto es navegable el Orinoco.


Rocas milenarias en el Raudal de Atures, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Y el sol era tan fuerte que al mirar en uno de los agujeros hechos por el río.


Una rana escapando del calor, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Una rana escapaba del calor en ese agujero.

— ¡El sol está muy fuerte, yo me escondo aquí! — parecía decir la rana que fácilmente se la imaginaba uno jadeando.

Y como siempre los animales y el paisaje comienzan a insistentemente a llamar la atención de la cámara, por lo que sólo fue levantar la vista para ver.


Una laguna de calma en el “Raudal de Atures”, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

En el Raudal de Atures las piedras son acariciadas fuertemente por un Orinoco que al tratar de liberarse de su presión va esculpiendo formas orgánicas en las rocas.


Raudal de Atures, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

— Una vez más atestiguas mi fuerza basada en la paciencia — decía atronadoramente el Orinoco usando el raudal como garganta.

Y al lado de toda esa fuerza una paz que tenía el mismo origen.


Un lugar de calma en el “Raudal de Atures”, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Caminamos un rato por ahí amando toda esta belleza. Después embarcamos en la lancha para, volviendo al norte, ir a Isla Colombia e Isla Santa Elena. Lo cual te contaré en el próximo capítulo.

El siguiente capítulo Orinoco 12, atardecer en Isla Santa Elena.

Orinoco 10, caño Dagua, Casuarito y hacia el raudal


Por si te perdiste el anterior capítulo de Foto expedición Orinoco puedes leerlo en Orinoco 9, Alto del Tigre e Isla Santa Elena.

Esta ves si me levanté muy temprano pues nos esperaba una jornada muy larga. Salimos del puerto de Isla Magdalena y lo siguiente es lo que se ve al salir de él.


Rocas al frente del puerto de isla Magdalena, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Todo el camino nos acompañó un sol inclemente.

— Este también es parte de mi poder, siéntelo, vívelo — me decía el río Orinoco con su voz de arena.

Y llegamos a la desembocadura del caño Dagua, puesto que en las salidas de los ríos se acostumbran a hacer las toninas, los famosos delfines rosados del amazonas. ¿Un momento, si estamos en el Orinoco que hace fauna del Amazonas aquí?

— Todos los ríos somos uno, pero el Amazonas y yo somos hermanos, estamos unidos por un lazo — decía el Orinoco con voz de agua profunda.

Fue muy difícil sacarles una fotografía, apenas sacaban un poco la cabeza y se hundían tímidamente. Tengo como cien fotos de agua tomadas en caño Dagua y ninguna en la que se vea bien un delfín. Lamento decirte que no puedo mostrarte una foto en este capítulo, pero más adelante tendría otra oportunidad, pero no te diré, aún, si lo logré.

Y llegamos a Casuarito. Esta es una población que está frente a Puerto Ayacucho, la capital de estado Amazonas de Venezuela. Por ello Casuarito creció a su sombra como puerto de enlace. Pero actualmente el pueblo está muriendo bajo el abrazador sol, no hay actividad, no hay tiendas abiertas, casi no hay personas, sólo falta que pasen las plantas rodadoras, esas del las películas del oeste. Sólo su puerto tenía algunas canoas pero muy poca actividad.


Canoas en el río Orinoco, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Seguimos remontando el río Orinoco en dirección al Raudal de Atures.


Otra ribera del río Orinoco, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Le pregunté a nuestro piloto como hacían para navegar en el río y me dijo.

— Se puede leer el río, hay valles, remolinos, mesetas. Toda turbulencia tiene su lectura — me decía sonriendo, pero al mismo tiempo serio — un palo puede romper el casco, en cambio las playas no — siguió — cuando hay palos hundidos se puede ver las dos estelas que se parten a lado y lado. Es conocer el río para saber leerlo — concluyó.


El río Orinoco, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Cuando me contó eso comencé a prestarle más atención a la superficie del río, y si, se ven irregularidades, el río no es absolutamente plano, pero de ahí a saber que significaban estas turbulencias pues hay muchos años de experiencia.

— Si no me puedes leer entonces ¡siénteme! — decía el Orinoco.


Rocas a la orilla del río Orinoco, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Pero yo solo veía tanta belleza que no podía pararme a sentir. Y contradicción sólo sentía la belleza.


La roca de la “Estrella de la muerte”, del álbum Orinoco, originalmente cargada por Luis Alejandro Bernal Romero, Aztlek.

Y eso que no habíamos llegado al Raudal de Atures, pero eso te lo contaré en el próximo capitulo.

El siguiente capítulo Orinoco 11, Raudal de Atures.

Cangrejos en las rocas




Crabs on the rocks, originalmente cargada por Aztlek.

Comencé a subir las rocas con mucha dificultad, pues los zapatos que llevaba eran muy, pero muy resbalosos en piedra mojada. Al principio me concentré en al mar rompiendo contra las rocas, pero por el rabillo del ojos sentí movimiento. Miré y no vi nada. Otra vez movimiento. Miré otra vez. Nada. Como a la tercera o cuarta comencé a notar esto pequeños cangrejos, que son del mismo color de la piedra. Para lograr que se vieran en la fotografía pues tuve que hacer varias maromas con el peligro de caer el mar. Pero al fin pude lograr esta foto.

Otras historias de la Foto-expedición de las ballenas:

Montaña en la niebla




Mountain in the mist, originalmente cargada por Aztlek.

Otra de esas misteriosas apariciones en la niebla en los valles lunares en el Parque Nacional Los Nevados.

Rocas en los valles de la luna




Rocks in the moon valleys, originalmente cargada por Aztlek.

Alucinante, es lo que se puede decir del paisaje de los valles lunares en el Parque “Los Nevados”. Si, es un cliché decir que parece de otro mundo, pero es que es la mejor forma de describirlo, parece la luna. La piedras apiladas son una costumbre para pedir deseos, lo que hace que el paisaje se vea surrealista.

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