Pescadores en la playa del Almejal


Esas interminables playas de “El Valle” son especialmente bellas, su arena negra, sus pequeños arrecifes que hacen que no sea monótona. Pues bien, estaba el primer día caminando por la playa del Almejal, cuando a lo lejos vi estos pescadores



Pescadores en los arrecifes, originalmente cargada por Aztlek.

— Está pescando carnada, para luego atrapar peses más grandes — dijo mi guía-

Y después de pasar los arrecifes.



Pescadores en la playa del Almejal, originalmente cargada por Aztlek.

Uno de los pescadores ya estaba en la playa y orgullosamente nos mostró el resultado de su trabajo.



La pesca, originalmente cargada por Aztlek.

— De esto es lo que hacen las latas de sardina — dijo mi guía sonriendo.

Si, parece idílico y hasta cierto punto lo es, una existencia tranquila. Pero si tiene preocupaciones ¿y si no pescan nada? ¿que llevan a sus hijos? Y bueno, este mar es muy rico ¿Pero seguirá presentando el mar esta riqueza aparentemente sin límites?

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Aves al atardecer en la desembocadura del río Tundó


Estaba recorriendo la rivera del río Tundó en la parte en parte de la desembocadura. Le tomaba varias fotos al atardecer, que son espectaculares en “El valle”, cuando estos Zarapitos trinadores vinieron a comer y completaron la escena.

Playero alzacolita o Andarríos manchado (Actitis macularius)




Spotted sandpiper (Actitis macularius), originalmente cargada por Aztlek.

Esta es una de las primeras aves que fotografíe cuando estaba remontando por primera vez el río Tundó, el playero alzacolita, o como le dicen localmente “Movéculito”. Resulta que esta ave cuando camina mueve la cola de forma muy chistosa. Al principio no le creí mucho a Francisco, pero averiguando por Internet encontré que lo llaman playero alzacolita, lo que viene a confirmar el nombre regional. También es la razón de que no publicara la fotografía en el relato original Expedición al río Tundó, y además que es muy común en “El Valle” después de un tiempo se vuelven como las palomas, ya ni las ve uno. ¿Y que pasa con las manchas del otro nombre, Andarríos manchado? En época de reproducción presentan una serie de manchas en el pecho, lo que en la fotografía se ve blanco, y este por lo visto no estaba en época de reproducción.

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Pequeño cangrejo ermitaño azul




Little blue hermit crab, originalmente cargada por Aztlek.

Estaba en el río de la playa de la cuevita, en “El Valle”, cuando reparé en una gran cantidad de cangrejos ermitaños pequeños. El guía no podía comprender que para mi eran más importante que bañarme en la piscina que formaba el río. Pero es que eran muchos, cada uno con una concha diferente y se movían casi como tortugas marinas en tierra. Eran muy divertidos: se caían, tropezaban, interactuaban entre ellos. Pero entre toda esta multitud destacaba este pequeño cangrejo azul con una concha que le combinaba y con unos ojos muy expresivos. En la foto parece estar preguntándose ¿Qué es esto? o ¿Podré pasarla?

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Mujer y atardecer




Woman and sunset , originalmente cargada por Aztlek.

Y comenzó uno de esos atardeceres del “El Valle” rojos y románticos. Pero estaba en una playa a mar abierto y que no presentaba sino un paisaje monótono. Cuando reparé en la sensual bañista. Me recoloqué para incluirla en la escena y hice la fotografía. Creo que cualquier otra palabra sobra, sólo disfruten.

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Playero diminuto (Calidris minutilla)




Least Sandpiper (Calidris minutilla), originalmente cargada por Aztlek.

El Playero diminuto. Nos dirigíamos a la playa del almejal cuando esta pequeña ave estaba picoteando en esa playa que es como un espejo. Posó para mi, bueno realmente fue que me ignoró, no le importaba para nada el gigante con una máquina extraña pegada al rostro, máquina que hacía click incesantemente intentando hacer una foto. Y fueron muchas, ésta que les muestro es sólo una, espero que la mejor. Y el que se aburrió fui realmente yo, el playero siguió comiendo indiferente a mi presencia aún cuando me había ido.

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Primer avistamiento de Ballenas


Temprano, cámaras listas, sin lluvia. Ahora si pudimos salir a hacer el avistamiento de ballenas. En el río montamos las lanchas, que llaman voladoras y por la boca del río, la bocana, salimos a mar abierto.



En mar abierto, en la lancha., originalmente cargada por Aztlek.

Todos íbamos pendientes, frases sueltas surgían de vez en cuando, pero la atención estaba en el horizonte. Pasaban los segundos, después minutos y nada. Mirábamos y mirábamos. Cuando de pronto.

— ¡Miren! un chorro, hay están las ballenas! — dijo con voz rota y emocionado uno de los compañeros.

Inmediatamente el piloto de la lancha aceleró y comenzamos a volar entre las olas. Mientras los pasajeros recibíamos una paliza de de golpes de lancha. Pero no nos importó.

Cuando nos acercamos al sitio donde los habíamos visto ya se habían sumergido. El lanchero dijo.

— Vallamos más adelante, ellas salen después.

Otra vez comenzamos a mirar intensamente, si hubiéramos aumentado un poquito la intensidad de la mirada habríamos hecho hervir el mar. Veinte minutos. Nada. No nos atrevíamos a mantener conversaciones largas, sólo frases sueltas y afirmaciones rápidas, por que estábamos concentrados. Y en un momento surgieron un poco más cerca.



Jorobas a los lejos, originalmente cargada por Aztlek.

Nos acercamos una vez más. Y ellas, por suerte, no se habían hundido.

Allí estaban.



Joroba de una ballena jorobada, originalmente cargada por Aztlek.

Eran varias, como tres, una de ellas más pequeña, un ballenato. Pero no sólo vimos jorobas.



Cola de ballena jorobada, originalmente cargada por Aztlek.

Sólo una palabra, majestuosas. Son grandes y van lento como si fueran las dueñas del mar, y tal vez deberían serlo y no nosotros, esos advenedizos humanos, que no sabemos cuidar lo que nos rodea. Casi las extinguimos, hasta que fue declarada la veda. Y todavía no se han recuperado. Y sin embargo, hay todavía algunos países que las siguen cazando. Ignorando que nuestra supervivencia depende de su supervivencia.

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