Me voy para el fin del mundo


Si, lo que dicen los rumores es cierto, me voy para la Patagonia, el fin del mundo, el cu…. Bueno.

Me tiene muy ilusionado el viaje, vamos a hacer muchas cosas que me llaman la atención: Conocer un glaciar. Conocer los pingüinos. Caminar sobre un glaciar. Conocer los pingüinos. Visitar las Torres del Paine. Viajar en un crucero de expedición. Conocer los pingüinos. Pasar por el punto más austral, el Cabo de Hornos. Conocer los pingüinos. Visitar las dos ciudades que se disputan el título de ser la que está más al sur: Ushuaia y Puerto Williams. Conocer los pingüinos.

¿Pingüinos? Si, pingüinos, los magallánicos. Pequeños, pero al fin y al cabo pingüinos. Y es que para un geek como yo, que regala a su novia pingüinos de peluche, es obligatorio conocerlos. Es más, es necesario hacerles algunas fotos. Que diría la comunidad de Software Libre.

– ¿Fue a la Patagonia y no le hizo fotos a los pingüinos? imperdonable – me dirían con el ceño fruncido, los brazos doblados sobre el pecho y con expresión de es el colmo.

Por eso, una de las misiones es hacer fotos de pingüinos. Fue muy frustrante conocer a los flamencos rosados y no poderle hacer ni una foto buena:

– Esos dos pixels rozados que se ven al fondo son un flamenco – digo mientras muestro una fotografía de una laguna gris y monótona.

Por ello gasté mis ahorros, los que no tenía, en dos nuevos objetivos para la cámara.

Pero no sólo de pingüinos vive un geek en vacaciones, también voy a conocer los glaciares. Esas gigantescas masas de hielo, con colores que van desde el blanco puro hasta el azul profundo. No sólo verlos, sino caminar sobre uno de ellos. Con crampones y ropa térmica, cual expedicionario austral. Claro, tan sólo unas horas.

También las Torres del Paine, que por las fotos que he visto son unos gigantescos picos rocosos, muy, pero muy, fotogénicos.

Y el Crucero Australis, que  no es uno de esos aburridos de lujo, sino un Crucero de expedición. Y al parecer es cierto, porque National Geographic les dedicó un programa, yo no lo he visto, pero eso dice la publicidad.

En el crucero se hacen varias expediciones a tierra firme en donde se conocen distintos sitios y en particular la fauna que habita en ellos: leones marinos, cormoranes, albatros y adivinen, pingüinos.

Espero que un pingüino no me pique, como le pasó a Linux Torvalds (creador del Linux). Los de la comunidad se reirían por años, pero tal vez ganaría algunos puntos.

Finalmente el crucero arriba a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Pero antes pasamos por Puerto Williams, la otra ciudad más al sur, por si hay alguna discusión.

En Ushuaia está el Parque Tierra del Fuego , un faro, que no es el del fin del mundo, varios atractivos, entre ellos ¡visita a la pingüinera!

Finalmente nuestro viaje termina en Buenos Aires, una de esas ciudades que hay que conocer. Claro al inicio del viaje pasamos por Santiago de Chile.

Espero traer unas fotos aceptables de ésta aventura para compartirlas con ustedes.

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