El extraño ritual de la Tingua


El extraño ritual de la Tingua I, originalmente cargada por Aztlek.

Cuando estaba fotografiando a la amorosa familia de tinguas de la que les hablé en Protegiendo y alimentando a la familia estuve mucho tiempo con ellas y llegué a ver muchos comportamientos. Ya les hablé de su férrea protección del territorio cuando está criando, también de que forman unidades familiares inclusive con los hijos mayores que ayudan en la crianza de los polluelos y la ternura que todo esto implica.

Pero al estar tanto tiempo con ellas comencé a notar un comportamiento repetitivo, yo diría ritual, en la que una de las tinguas adultas estaba tranquila nadando en el humedal y como se ve en la primera fotografía cuando comienza a desplegar las alas.

El extraño ritual de la Tingua II, originalmente cargada por Aztlek.

Y seguidamente, todavía en el despliegue de alas, comienza a separar el pecho del agua.

El extraño ritual de la Tingua III, originalmente cargada por Aztlek.

Y sube aún más.

Y comienza a agitar las alas, como para despegar.

El extraño ritual de la Tingua IV, originalmente cargada por Aztlek.

Y aletea aun más.

El extraño ritual de la Tingua V, originalmente cargada por Aztlek.

Y más todavía.

El extraño ritual de la Tingua VI, originalmente cargada por Aztlek.

Las primeras veces que le vi hacer esto creí que iba a empezar a tomar carrera para despegar, pero no.

El extraño ritual de la Tingua VII, originalmente cargada por Aztlek.

Y finalmente queda otra vez en el agua como si nada hubiera pasado.

El extraño ritual de la Tingua VIII, originalmente cargada por Aztlek.

No parece ser el comportamiento en el cuál las tinguas toman carrera aparentando que van a despejar como ya les decía en Foto expedición lagunas y que les decía que podría ser un comportamiento asociado más a la reproducción por que siempre se presentaba cuando hay miembros del otro sexo cerca. Por el contrario, este comportamiento lo vi en una tingua adulta en etapa de crianza, no de galanteo. Y se presenta muchas veces, algunas antes de sumergirse para buscar comida, otras después; algunas cuando está alimentando a los polluelos y muchas veces cuando simplemente está por ahí nadando tranquilamente.

Lo cierto es que esta idas al Humedal de Itzatá, o de Córdoba, han sido muy enriquecedoras y además de que no deja de ser una sorpresa de que en plena ciudad se puedan ver estas escenas, y me han llenado el corazón de ternura, por que ese comportamiento es común en la naturaleza.
Referencias

Algodón



Cotton, originalmente cargada por Aztlek.

Protegiendo y alimentando a la familia


And again was submerged Coot, originalmente cargada por Aztlek.

Y el se sumergió, otra vez, para buscar alimentos para sus bebés. Pero me estoy adelantando. Comencemos por unos minutos atrás.

Después de esa experiencia mágica que viví con el gavilán, y que les conté en El gavilán y su presa, seguí caminado. Vi muchas aves en el camino. Este humedal queda en plena ciudad, pero cuando uno está en él se sumerge en un bosque lleno de aves, pareciera que estuviera en algún lugar muy apartado, fuera de la ciudad.

Bueno, pero como les decía, podía escuchar a las aves en todo el camino, y podía ver, de vez en cuando, una entre los árboles, pero no alcancé a fotografiarlas.

Llegué al punto en donde me tocaba decidir si seguir por el camino donde había visto a las cariñosas tinguas y antes al pato media luna. Sentí un poderoso deseo de ir a visitarlas, de ver como estaban, pero dudé cuando mi racionalidad dijo.

— ¡¿Más fotos de la mismas aves?! — y recordaba aprensivo el resbaloso canal por el que había que pasar para llegar.

Sin embargo algo me decía que las visitara. Me acordé del colibrí.

— Solo son unos metros más adelante, y es antes del canal — me decía racionalizando el impulso.

Y si estaba el colibrí, pero me miraba entre los espesos matorrales que son su casa y parecía decirme.

— Me ves, pero no no puede acercarte. Ja ja jaja — decía casi burlonamente con ese largo pico.

Y si lo veía, como una sombra entre las ramas. Por lo que no pude hacerle fotos.

— Bueno, ya que estamos cerca visitemos a mis amigas — me dije como impulsándome de a poquitos.

El canal no tenía agua, pero era lo que menos me preocupaba, por que estaba lleno de ese barro resbaloso que si me preocupaba. Sin embargo, lo pasé de la misma forma de la vez pasada y no hubo problema.

Cuando me estaba acercando al agua comencé a oír el llamado de las tinguas. Sonaba a algo como — aunque no lo sabía en ese momento.

— ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera!, ¡Fuera! — Decía una violentamente.

— ¡Vete!, ¡vete!,¡Intruso!,¡Intruso! — Decía la otra asustada.

Como siempre al principio creí que era por mi causa.

Cuando llegué encontré a las tinguas pico blanco, vecinas de la pico rojo, un poco alborotadas y nadando en un territorio más amplio. Creí que se asustarían como la otra vez, pero esta vez  tenían una actitud más segura.

— ¿Y mis amigas las pico rojo? — me pregunté.

Busqué y busqué. Estaban escondidas entre la vegetación de la orilla opuesta. Le hice una fotografía a una de ellas cuando salía tímidamente de la vegetación.

Coot hiding, originalmente cargada por Aztlek.

La actitud era distinta a de esas confiadas tinguas que conocí la vez pasada. Era exactamente lo contrario. Ahora las tinguas pico blanco estaban adueñadas del territorio.

Pero yo en ese momento todavía no entendía lo que estaba pasando. Sin embargo, me centré en hacerle fotos a estas nuevas, a pesar que es una especie que ya he fotografiado mucho, como puedes ver mi artículo Foto-expedición lagunas. Y menos mal lo hice, por que pude documentar un comportamiento muy especial. Pero no nos adelantemos.

Mientras le hacía innumerables fotos descubrí por que las tinguas pico rojo estaban muy asustadas. Resulta que era culpa de las pico blanco.

En un momento la tingua pico blanco comenzó a nadar rápidamente hacia donde estaban las pico rojo con una mirada decidida en su cara. Y …

¡Atacó a las otras tinguas!

¡Las echó! Por eso es que estaban tan asustadas. La tingua pico blanco es más grande y pesada que las pico rojo y ellas lo único que podían hacer era refugiarse en la vegetación. Todo pasó tan rápido que no pude hacer unas fotografía de eso (pero el comportamiento que vino después abría de compensar esta falta)

— ¿Por que hace eso? — me preguntaba — Si en la otra ocasión convivían pacíficamente.

Seguí haciendo fotos. Cuando de pronto, una hembra de pato media luna aterrizó en el agua casi al frente mio. Y ella, al verme se llevó un susto de tal magnitud que salió casi inmediatamente volando. Pero esas fotografías las dejo para un próximo articulo sólo dedicada a ese hermoso pato.

Pero en el momento en que se fue, comencé a ver unos pequeños pollitos. Al principio hice una extraña asociación entre la pata y ellos, y digo extraña por que ninguna madre deja a sus hijos desprotegidos de esa forma. Y, claro,  me equivocaba.

¡Eran pollitos de tinguas pico blanco!

Esa era la explicación. Cuando estas tinguas están criando  son violentamente territoriales y eso era lo que estaba observando. Pero lo mejor vino después.

En un momento una de las tinguas adultas hizo lo siguiente.

Coot submerging I, originalmente cargada por Aztlek.

Para inmediatamente verse.

Coot submerging II, originalmente cargada por Aztlek.

Y finalmente no quedar nada más que.


Coot submerging III, originalmente cargada por Aztlek.

Estaba sumergiéndose para encontrar comida. Y es que esta tingua come de todo: vegetales, peces e insectos acuáticos. Además son muy buenas buceadoras como lo estaba viendo.

Pero lo mejor vino después, cuando la tingua que había acabado de sumergirse se acercó a uno los pollos  y realizó uno de los actos más tiernos de la naturaleza …

Coot feeding her baby, originalmente cargada por Aztlek.

¡Alimentó a uno de los bebes!

Pero no se preocupen por los otros, luego se sumergió muchas veces y alimentaba a un bebé distinto cada vez (por lo que me dio muchas oportunidades de hacer fotos).

Si, es muy violenta cuando está criando, pero al mismo tiempo es muy tierna, en el sentido que ya te mencionaba en el artículo de Tinguas cariñosas. Y, igual que las tinguas pico rojo, forma unidades familiares con los hijos más grandes y ayudan en la alimentación y cuidado de los polluelos.

No, no es una especie en peligro, se dice que es una preocupación menor, pero no me cansaré de decir que si seguimos acabando con su habitad, los humedales, podría ser que ya no veamos estos protectores y tiernos comportamientos nunca más.

Mapa conceptual

También prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de esta tingua. Para verlo sólo haz clic en él para ver la versión en alta resolución y si usas un navegador basado en Firefox puedes ampliar la parte que quieras haciendo clic en ella.

Mapa conceptual de la Fulica Americana

Mapa conceptual de la Fulica Americana

Referencias

El gavilán y su presa


The hawk and its prey, originalmente cargada por Aztlek.

El ruido que estaban haciendo las tinguas era bastante grande.

— ¡PELIGRO!, ¡PELIGRO!, ¡PELIGRO!, ¡PELIGRO!, ¡PELIGRO! — decían desesperadamente.

Yo al principio no les entendí, creí que era lo que típicamente hacen cuando me acerco. Pero el alboroto era mayor.

Caminé prestando poca atención al asunto, hasta que llegué el primer observatorio, había una tingua pico rojo huyendo a la que traté hacerle una fotos, pero con la velocidad a la que iba no pude hacer ninguna decente. Y he de confesar que mi teleobjetivo no es muy bueno :-(

Como no había nada más, me fui por un sendero que no había tomado antes y que finalmente me acercó al agua.

Cuando estaba llegando sentí el aleteo de una ave muy pesada, volteé en esa dirección y alcancé a ver una cola con bandas negras y blancas, y en las garras lo que parecía ser una paloma.

¡Era una rapaz cazando! Ahora entendía el alboroto de las tinguas.

Y la había asustado. ¡Una oportunidad fotográfica perdida!

— Tengo que aprender a andar de forma más sigilosa — me dije un poco reprendiéndome.

Pero viéndolo bien, estuve tan cerca que realmente por más sigiloso que fuera la abría asustado. Es que en el humedal el bosque es tan cerrado, que a la vuelta del camino puede uno encontrarse de frente y a unos pocos metros a un animal.

Intenté seguirla, pero al darle la vuelta al matorral ya no la encontré, al parecer había volado más lejos.

— Bueno será como los loros, una tarea a más largo plazo — dije consolándome.

Y es que la vez pasada, mientras le hacía fotografías al pibí, alcancé a ver dos loros que se posaron en la parte alta de un árbol lejano. Les traté de hacer algunas fotos, pero estaban muy lejos, y aparte de esto, quedaron movidas y desenfocadas. Solo se alcanza a ver un manchón verde que parece tener unas primarias color rojo y un pico que parece de loro.

¡No tenía ni idea que en los humedales de Bogotá había loros!

Pero volviendo a nuestra historia, resignadamente seguí caminando.

Llegué al enorme claro donde se puede ver una gran extensión del humedal, o se podía ver, puesto que en esa parte se ha sedimentado y secado. Si, en el lugar en el que fotografía a el cuco, de hecho en el mismo árbol …

¡Estaba parada la rapaz, y con su presa!

Al principio no reparé en la presa, por que lo que hice fue ponerme inmediatamente a hacer fotos. Había que asegurar la fotografía, quién sabe cuento tiempo estaría ahí, se podría asustar de nuevo.

Cuando vi que estaba con la presa en las garras supe que era la misma que se me había escapado. ¡Qué suerte!

Pero estuvo tranquila comiendo un buen rato así que pude hacerle muchas tomas.

No es la primera vez que me encuentro con uno de esta especie. La primera vez fue en el Jardín botánico se Bogotá, pero en esa ocasión no tenía un teleobjetivo decente. La segunda vez, lo encontré en la Fotoexpedición de las Lagunas, donde había uno haciendo unos despliegues aéreos, y cantando mucho. Seguramente para enamorar. Pero en esa ocasión tampoco pude hacer una foto medianamente decente. Hasta que, la tercera es la vencida, esta vez no solo fotografié a uno, sino a dos, en el Humedal de la Florida. Puedes ver la historia en Los dos gavilanes.

Pero siguiendo en nuestra historia, según los expertos este gavilán, el gavilán caminero o gavilán pollero, a pesar de su nombre, muy rara vez caza aves, y, sin embargo, eso fue lo que vi y fotografíe. Puede que no se vea bien lo que tiene entre las garras en la fotografía, puede ser una paloma, una tingua de las pequeñas o algo así, pero seguro es un ave.

Por lo visto estaba presenciando algo excepcional.

Lo que normalmente comen, según los expertos, es: insectos, anfibios, roedores, peces, reptiles (culebras y lagartos) y eventualmente murciélagos. Pero muy rara vez aves. Dicen que es por su tamaño, es de los gavilanes más pequeños, y su forma de cazar. Es muy cómodo, se para en una rama a esperar que pasa por ahí y se lanza. Claro, con lo rápidas que son las aves y su buena vista pues el método no parece ser muy efectivo.

Y en general es un gavilán que parece no gustarle gastar mucha energía, las veces que lo he visto, a excepción de cuando estaba en cortejo (prioridades son prioridades), siempre está en una rama muy tranquilo mirando sus dominios. Por que si, son territoriales, como muchas aves de presa. Pero estos territorios los comparte con su pareja.

Y si, también crían juntos a los polluelos. Otro ejemplo de ternura animal, como las Tinguas cariñosas. Hacen un nido voluminoso en las copa de un árbol y más o menos ponen dos huevos blancos que tienen estrías o puntos cafés; camuflados, como el plumaje de los padres que tienen estrías cafés en el vientre.

No me extrañaría que parte de la presa que estaba viendo entre sus garras fuera para alimentar a los pollos o compartir con su pareja. Por que sin haber terminado se llevó su presa para el otro extremo del humedal.

Fue uno de esos encuentros mágicos, para mi. Para el gavilán simplemente era un humano haciendo esas cosas raras que hacen los humanos.

Esta especie de gavilán, al contrario de muchas otras, se ha adaptado muy bien a los entornos intervenidos por la humanidad. Por ello lo he visto en tantas ocasiones y muchas de ellas en ciudad, como esta vez. Pero no significa que no debamos seguir cuidándolo, y en especial, cuidar los habitad en los que acostumbra a vivir, como lagunas, humedales y bosques.

Mapa conceptual

También prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de este hermoso gavilán. Si, lo se, es un poco grande, pero lo quería hacer así por que: primero hay mucha información sobre esta ave en Internet, tal vez por lo que es tan común. Y segundo me encantan las aves rapaces.

Entonces para verlo sólo haz clic en él para ver la versión en alta resolución y si usas un navegador basado en Firefox puedes ampliar la parte que quieras haciendo clic en ella.

Mapa conceptual del Buteo magnirostris

Mapa conceptual del Buteo magnirostris

Referencias

Un pato diferente


A different duck, originalmente cargada por Aztlek.

Y de pronto sentí que algo muy pesado aterrizaba en el agua.

¡Una hembra de Pato medialuna!

Se me quedó mirando mientras nadaba. Parecía tranquila pero en realidad estaba alerta, evaluando.

— ¿Será peligroso? — pensaba mientras me veía preocupada.

Y es que a estos patos los cazan tanto que se han vuelto muy cautelosos. Inclusive los envenenan por miles como denuncié en Están matando al pato medialuna, y con grave riesgo de la salud humana. Y eso que no son muy grandes. Una vez pude ver una parvada de estos patos y en ella había un pato norteño (Anas platyrhynchos), si el pato Lucas, el de las caricaturas,  con collar y todo, y los medialuna se veían muy pequeños en comparación.

Pero volviendo al tema. En ese mismo lugar ya he fotografiado a estos mismos patos, de hecho a un macho (mismo artículo).


Blue-winged Teal, originalmente cargada por Aztlek.

No sería nada extraño que fuera la pareja de la hermosa patita que encabeza esta entrada. Y tampoco es raro que esta parejas de patos vuelvan a los mismos sitios.

Pero la pata seguía mirándome,

— Es grande y tiene algo extraño pegado a la cara con lo que me apunta y suena — dijo la pata — mejor prevenir.

Y salió volando con su llamado de alerta característico.

— ¡Humano!, ¡humano!

Y le respondieron.

— ¡Humano!, ¡humano!

Le respondió otro pato. Tal vez su pareja. ¡De pronto el mismo de la fotografía!

A pesar de su desplante me sentí muy contento de ver (y oír) unos viejos conocidos. Que todavía están vivos y juntos.

Mapa conceptual

También prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de este simpático pato. Para verlo sólo haz clic en él para ver la versión en alta resolución y si usas un navegador basado en Firefox puedes ampliar la parte que quieras haciendo clic en ella.

Mapa conceptual del Anas discors

Mapa conceptual del pato Anas discors

Referencias

El Cuco americano


Cuckoo between branches, originalmente cargada por Aztlek.

Como les he estado contando en estos días he estado tomando fotografías en el Humedal de Itzatá (conocido popularmente Humedal de Córdoba). Lo último que les relaté fue sobre la ternura de las tinguas en Tinguas cariñosas. Bueno, pues después de eso ya estaba cansado de tanto hacer fotografías, la mano ya me desfallecía, por ello dejé a las amorosas tinguas y emprendí el camino de regreso.

En esas llegué al claro que llaman la estación del Jazmín (o estación tres). Este es una gran espacio abierto que da al humedal, o ha lo que queda de él en esa parte. Lo digo por que ya no hay espejo de agua, la sedimentación, ayudada por algunas plantas ha secado esa parte y ya solo queda un hilo de agua y un gran barrizal.

Pero en él hay muchos árboles que no tienen hojas. Y en uno de ello estaba otro escenario y esta vez, no esperaba el actor pues ya estaba en su papel. Era otra ave que se veía gris, al principio creía que era el mismo pibí. Pero no, el tamaño, que puede ser muy engañoso si no se tienen en cuenta las distancias, era mayor. Y el pico aunque de los mismos colores, negro par arriba y amarillo por debajo, no era recto sino curvo.

Y como buena ave tenía muy buena vista y me observaba atentamente. Estaba viendo si debería huir o no.

Pues me costó mucho trabajo identificarla, al principio creí que era alguna especie de atrapamoscas, tal vez por que venía de ver el pibí y ya saben, cuando uno conoce un martillo todos los problemas le parecen clavos. Pero el pico era curvo, nada que ver.

Después me fijé en la cola. ¡Tenía el mismo patrón de rombos de los trogones! Te muestro una foto donde se alcanza a ver.

The Yellow-billed Cuckoo, originalmente cargada por Aztlek.

Si viste mi artículo La expedición de las aves, está el trogón coliblanco.

Y si, el patrón de la cola no es exactamente igual pero hay otros miembros de la familia que presentan un patrón de rombos en la cola como nuestra ave. Pero mira, tiene el mismo anillo amarillo alrededor del ojo.

No era un atrapamoscas ¡Pero tampoco era un trogón! Busqué en la guía y no hay ninguno que se la parezca.

Estaba perdido. Así que repace toda la Guía de Campo de las Aves de Colombia. Y ahí estaba.

Era un cuco o cucú. Si, el pajarito de los relojes de pared, el que hace se supone que hace.

— ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú!, ¡Cu-cú! — Cada media hora.

Pero no, esta ave hacía algo como.

— Cracrr, cracrr, cracrrr, cracrr.

Ese es su llamado (en Xeno-canto lo puedes oír para que no te estés intentando imaginarte como suenan mis onomatopeyas: Cuclillo Piquigualdo · Coccyzus americanus). Seguramente, traducido, estaba diciendo algo cómo lo que ya hemos oído en otras ocasiones.

— ¡Uno humano, ¡un humano!, ¡un humano!

Sin embargo siguió posado en su rama. De vez en cuando cambiaba, pero perecía no importarle y no volvió a hacer el llamado. Seguro decidió que yo no era “peligroso”.

Debe confesar que la principio no me gustó, pues que creí que estaba viendo a la cara de un villano.

Resulta que el cuco europeo o cuco común, el que si canta cucó, cucú, tiene unos hábitos de cría que a nosotros los humanos nos parecen muy malos. Resulta que el cuco europeo ponen sus huevos en el nido de otra ave y cuando nace el pichón este expulsa a sus hermanastros del nido. ¡Los mata! Y se queda el solo siendo alimentado por su padres adoptivos que ni siquiera saben que es lo que está pasando.

Aquí en Bogotá hay otra ave que tiene las mismas costumbres, el Chamón. Que al parecer está acabando con nuestros queridos copetones. Y por ello muchos les tienen mala voluntad, pero esa es otra historia.

Pero volviendo a nuestro cuco, resultaba que el no era el supuesto villano de los cuentos. El cuco americano cuida a sus pollos, es más, se reparten la carga entre el macho y la hembra. Tanto él como ella incuban y alimentan. Otro ejemplo de amoroso cuidado, de ternura, como les contaba en Tinguas cariñosas. Pero no solo, eso son monógamos.

Pero bueno, esto ocurre en el sur de Canadá y hasta el norte de México. Pero acá viene a veranear, de vacaciones. Tal vez por eso estaba tan despreocupado, o despreocupada. No se que era por que casi no se diferencia el macho de la hembra.

Pero cual vacacionista en la playa cuando aparece un tiburón, la sesión de fotográfica terminó. Una paloma se posó bruscamente en una rama cercana el cuco voló asustado a un aŕbol al otro lado del humedal. Mi lente ya no alcanzaba.

No se asustó con el humano mucho más grande y si con la paloma que sólo era un poco más grande.

El cuco americano es una preocupación menor en cuanto a su extinción. Pero, como he dicho en muchos otros artículos sino cuidamos los humedades, si seguimos desecándolos o contaminándolos podríamos pasar fácilmente de preocupación menor a en peligro.

Mapa conceptual

Como en muchas prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de esta ave. de hecho es lo que hago antes de ponerme a escribir. Si no le puede ver bien, haz clic en él y de esa forma lo puedes ver más grande.

Mapa conceptual del Coccysus Americanus

Mapa conceptual del Coccysus Americanus

Referencias

Tinguas cariñosas


Gallinule loving, originalmente cargada por Aztlek.

Como les contaba en el artículo El Pibí boreal el martes estuve haciendo fotografía de aves en el Humedal de Itzatá (conocido como Humedal de Córdoba). Les decía como estuve un rato largo con un fotogénico pibí. Después de eso seguí caminado. Yo ya estaba mucho más contento, pero pensando que de pronto no salían muchas fotos enfocadas pues el lente que tengo no es de la calidad óptima. Pero volviendo al tema, los cantos de las aves ya no me parecía tan enfáticos como antes.

— ¡Un humano un humano! — parecían decir con sus llamados insistentes las tinguas.

— No se preocupen, es inofensivo — parecía decir el pibí  —  lo conozco, se pone una cosa negra sobre la cara apuntando en mi dirección y hace ruido curioso, pero no es peligroso. Yo seguí haciendo mis cosas sin prestarle la menor atención.

Sin embargo.

— ¡UN HUMANO, UN HUMANO! — seguían llamando apremiantemente las tinguas.

Y muchas corrieron a esconderse entre la vegetación. Yo las oía y al principio no sabía a que se debía el alboroto.

En Bogotá llamamos tingua a muchas aves acuáticas, que en otros lados llaman polla de agua, gallareta, gallineta, rascón o focha. A esta gran grupo pertencen muchas especies. Algunas se reconocen por el color de sus picos, por lo que las llamamos tingua pico amarillo, tingua pico verde, tingua pico rojo, tingua bogotana (de la que ya hice un artículo), tingua azul (estas dos últimas no se les nombra por el pico) y otras.

Y volviendo al alboroto, yo seguí caminado por que quería llegar a un lugar de observación en donde es visto muchas aves, por ejemplo, fue ahí donde fotografíe al pato medialuna. Es un lugar al final del sendero que tiene dos desviaciones. La de la derecha, que queda uno casi totalmente al descubierto (sin embargo fue ahí donde fotografía al pato medialuna) y el de la izquierda, que queda medianamente escondido uno entre los sauces.

Pero antes de llegar me encontraría con un obstáculo. En visitas anteriores al humedal esta estaba muy seco, por lo que no había tenido problema en el sendero. Pero en esta ocasión estaba bastante lleno de agua.

Así que, estaba caminando por el sendero, cuando me encontré un canal artificial que lo atravesaba, justo en la dirección en la que seguía para el sitio de observación. Al principio dudé, pues no recordaba el canal, por lo que caminé por los alrededores. Pero no, era por ahí.

Me devolví y vi que a ambos lados del canal había barro muy resbaloso y yo no tenía ninguna intensión de mojarme. En otra ocasión me había resbalado, metido el píe el el agua del humedal y cogí una infección.

— ¿Qué hago? — me decía mientras me apoyaba en el monopíe de la cámara.

Entonces caí, en la cuenta, no en el canal.

— ¡Puedo usar el monopíe!

Lo tomé como un bastón y tanteé el canal, no era profundo. Y apoyándome en él pasé saltando, como una garrocha.

Cerca del agua tomé a la derecha. Ya en la orilla vi dos tinguas pico amarillo, pero estaban muy lejos, y pues, no son muy llamativas. Pero hacía la izquierda habían dos pico rojo. Así que me devolví y tomé la izquierda. Salí al frente de una de las dos tinguas.

Estaba en la orilla opuesta, al frente, casi entre la vegetación y se dedicaba a arreglarse el plumaje. Todas las aves lo hacen pues es una cuestión de supervivencia. Esta era muy hermosa, con la luz que había, el pico y el escudo de la frente se veían de un rojo intenso,  resaltado por su  plumaje negro.

Y se arreglaba, y se arreglaba, cual reina de belleza en su primer concurso. Y seguía arreglándose.

— Esta pluma es necesario ponerla en su sitio — parecía que estuviera pensando.

Y yo le hacía foto tras foto. En un momento.

— No alcanzo a las plumas de mi cuello — pensó preocupada.

He insistía y en un momento se le acercó la otra tingua, que creo que era la pareja, por que ellas defienden mucho el territorio que pertenece a su familia.

Y fue en ese momento en que asistí a un evento de absoluta ternura. Las dos tinguas comenzaron a arreglarse mutuamente el plumaje. He visto este comportamiento en los pingüinos, cosa que también tengo documentada en Pinguinos cariñosos y varias veces, Pingüinos cariñosos II, III, IV, V, VI y VII. Una mujer que amo mucho me dijo una vez que,: la ternura es cuidarse los unos a los otros y eso es precisamente lo que hacían las dos tinguas . De las muchas fotos que hice seleccioné la que encabeza este artículo por que las dos tinguas parecen o apunto de darse un beso o de hacerse dado uno (pero están acicaladonse mutuamente).

Y de la misma forma que los pingüinos, estas tinguas crían a sus hijos entre los dos y son monógamas. Pero no solamente ellos crían, sino que sus hijos grandes, los hermanos, también ayudan en la alimentación y protección de los pollos. Como para tener más ternura condensada. Y entre toda la familia les dan hojas, semillas, raíces, caracoles, insectos y gusanos (que es lo que también comen todos).

Son tan bonitas que no es la primera vez que publico algo de ellas: Dos tinguas pico rojo (donde también tenemos a una pareja) y Tingua pico rojo (un retrato de la paz de una tingua en el agua).

Estas aves se encuentran en todo el continente desde americano desde el norte hasta Argentina y Chile. En Colombia tenemos una especial la andina. No está en peligro, solo es una preocupación menor, tal vez por lo que come de todo y parece adaptarse muy bien. Pero, no debemos confiarnos, si seguimos desecando los humedales y acabando otros ecosistemas puede ser que esta amorosa ave pueda comenzar a estar en peligro.

Mapa conceptual

También prepare un mapa conceptual que relaciona las principales características de esta ave. Si no le puede ver bien, haz clic en él y de esa forma lo puedes ver más grande.

Mapa conceptual de la Gallinula Galeata

Mapa conceptual de la Gallinula Galeata

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